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Formato de papel Din A5:
Origen y medidas

¿Cuáles son las medidas de un papel Din A5? ¿Lo sabes? Probablemente no. Sin embargo, sus dimensiones están muy relacionadas con las del formato Din A4, el estándar indiscutiblemente más popular entre el grueso de los consumidores. La medida Din A4 se ha convertido en la referencia universal, quizá por ser la más habitual dentro del mundo de la escritura y de alguna manera la más accesible. En algún momento, todos hemos trabajado con este formato y por ello se ha convertido popularmente en el “tamaño estándar”. De hecho, para definir la medida de otros tamaños a menudo tendemos a recurrir al Din A4 como referencia principal. Todos somos capaces de visualizar un formato Din A4, pero no tanto otras modalidades como el Din A5.

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La relación que existe entre ambos es directamente proporcional. Un papel A5 corresponde exactamente a la mitad de un A4. Esto en términos más precisos se refleja en unas dimensiones de 14,8 cm x  21 cm. Este formato resulta especialmente versátil y puede emplearse para todo tipo de recursos. Por sus dimensiones, se convierte en un soporte fácilmente manipulable y además en una opción economizadora para los formatos publicitarios de gran tirada.

formato Din

La medida Din A5 suele emplearse en todo tipo de propuestas. Desde trípticos publicitarios a impresión de flyers, dípticos, revistas, blocs de notas, libros… Una gran variedad de contenidos y propuestas suelen tomar como base el formato Din A5 porque es una opción que se adapta especialmente a la proporción humana. Aquellos contenidos que se enmarquen dentro de este estándar serán fácilmente gestionables, conservables y transportables. Esto indudablemente ayuda a incrementar su consumo.

Din A5, ¿Qué significa exactamente?: La nomenclatura del papel

La nomenclatura de los formatos de papel tiene su origen en la revolución industrial. Partió de la necesidad de una estandarización internacional que fuese capaz de posibilitar los procesos comerciales y productivos. Si todos los países producían dentro de un mismo marco productivo, la comercialización internacional sería mucho más fluida a la vez que rentable. Esto derivaría en un incremento de las importaciones y exportaciones de papel con el impulso que ello supondría para el tejido empresarial papelero. 

El resultado fue la creación de la normativa DIN 476, concretamente, hacia el año 1922. Fue elaborada por un ingeniero de nacionalidad alemana llamado Walter Porstmann en el Instituto Alemán de Normalización. El identificativo DIN, corresponde de hecho a las iniciales del propio centro de estudios que en Alemán recibe el nombre de Deutsches Institut für Normung. De este modo, cada uno de los formatos de papel que se categorizan bajo esta estandarización hacen referencia a su origen (DIN) y a continuación quedan especificados en diferentes subtipos (A, B, C…).


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Su propuesta se extendió rápido por el continente europeo y su influencia perdura hasta el día de hoy, en la normativa ISO 216.

En la actualidad, la normativa ISO 216 funciona como una herramienta para los profesionales de la industria del papel y garantiza la compatibilidad dentro de un sistema cada vez más globalizado. Sin embargo, no es la única que existe alrededor del mundo, aunque sí la más global. Y es que, además de los formatos de referencia internacionales, coexisten otros sistemas de medición de forma paralela. Es el caso de los estándares más locales y menos prácticos de Canadá o México.

Del DIN A5 a las clasificaciones más conocidas de la normativa ISO 216

La categorización de los formatos del papel bajo la normativa ISO 216 agrupa tres subcategorías muy conocidas: La serie A, la serie B y la serie C. Dentro de cada una de ellas se aglutinan las diferentes variables dependiendo del tipo de soporte que se utilice. La serie A (a la que pertenece el formato DIN A5) representa todos aquellos formatos de hojas de papel. La serie B por su parte, configura la estandarización de la cartelería. Por último, la serie C está destinada a clasificar las diferentes relaciones de aspecto dentro de la producción de sobres.


formato A5
Clasificación de formatos DIN bajo la categoría A
NomenclaturaEspecificaciones
DIN A0 Pliego completo1189 mm x 841 mm.
DIN A1 Pliego pequeño549 mm x 841 mm.
DIN A2 Medio pliego pequeño420 mm x 594 mm.
DIN A3297 mm x 420mm.
DIN A4210 mm x 297 mm.
DIN A5148 mm x 210 mm.
DIN A6 Octavilla105 mm x 148 mm.
DIN A7 Dieciseisavo74 mm x 105 mm.

Los beneficios de la normativa ISO 216

Los beneficios que se derivan de la implementación de estándares universales no sólo repercuten positivamente en la distribución del papel, sino también en su optimización. El laminado se aprovecha al máximo generando el mínimo desperdicio durante sus procesos de corte. Cada pliego cuenta con una superficie que se aproxima al metro cuadrado. Este pliego primario agrupa a todos los formatos y actúa como una primera fase de un proceso de divisiones de tipo escalable. Se hace una división primaria, normalmente sobre el 50%  (en el punto medio) del espacio disponible, que se repite tantas veces como sea necesario hasta obtener los diferentes formatos. 

Por ejemplo, el formato DIN A4 corresponde a cuatro subdivisiones del pliegue original. Sin embargo, no existe una relación proporcional exacta en muchos casos. El proceso de subdivisiones sucesivas aprovecha la totalidad de un DIN A0 (o el pliego original), aunque la aplicación de formatos cuyas nomenclaturas superen a la de DIN A6 es menos habitual. En cualquier caso, los residuos que se generan durante la cadena productiva son muy reducidos.

De este modo, los procesos se simplifican incrementando los niveles de eficiencia. La producción en masa organizada bajo una sistematización internacional ayuda a abaratar considerablemente el proceso productivo. Su aplicación se traduce en unos procedimientos ágiles pero también en un ahorro casi total de la materia prima (pues los elementos residuales generados son mínimos).

El proceso de estandarización se ha expandido a nivel global, hasta el punto de que se hace muy difícil encontrar países que no trabajan con formatos de la serie DIN. Conocer las tipologías en que se subdivide la nomenclatura del papel resulta fundamental no sólo para agilizar los procesos productivos o distributivos, sino también los comerciales.